RSS

Reales Estudios de San Isidro (Colegio Imperial)

28 May
Instituto_de_San_Isidro_(Madrid)_01

Fachada de los Estudios Reales, hoy instituto de Enseñanza Secundaria San Isidro

Los Reales Estudios de San Isidro fueron con seguridad la institución educativa más importante de Madrid desde su creación en la segunda mitad del siglo XVI hasta su progresiva desaparación tras la aprobación y aplicación de la ley Pidal de Educación, en 1845. No se puede decir que fueran la más antigua entidad educativa puesto que desde 1346 funcionaban los Estudios de la Villa, aquellos donde el dómine López de Hoyos tuviera como pupilo a su caro alumno Cervantes, pero sí que podemos afirmar sin ambages y sin temor a pecar de exagerados que, hasta la llegada de la universidad a Madrid, los Reales Estudios constituyeron el más trascendente, mejor dotado y más atractivo centro de enseñanza para quienes podían acceder al universo del aprendizaje. Su implantación en la Villa y Corte hay que situarla en el contexto histórico correspondiente, es decir, coincidiendo con la designación de Madrid como capital del Reino, y en el entorno de la Compañía de Jesús, congregación religiosa que además de abanderar la Contrarreforma en España se encargará de todo lo relacionado con la educación hasta la llegada de los Borbones en los albores del siglo XVIII. Por otra parte, el que estemos hablando de Reales Estudios y no de Universidad de Madrid tiene que ver con la campaña de presión que desde finales del siglo XVI llevaron a cabo las universidades de Salamanca y Alcalá para que Madrid no contara con un propio centro universitario. Las razones tenían poco que ver con la competencia en el mundo del saber y mucho con la que se les planteaba a nivel económico pues la apertura de un centro universitario en la Villa y Corte conllevaría un menoscabo pecuniario importante para aquellas dos ciudades pues no en vano contar con una universidad suponía un beneficio nada despreciable entonces, tanto como lo pueda ser en la actualidad. El siglo XVI era la edad de oro de las universidades y las ciudades que las acogían se veían rápidamente enriquecidas gracias a los negocios que en torno a estos centros aparecían. Los estudios universitarios, además, se habían popularizado relativamente y era motivo de prestigio entre la nobleza contar con descendientes licenciados en estudios superiores por lo que los poderosos invertían sus buenos doblones en conseguir que sus vástagos titularan.

Madrid capital de España en 1561

María de Austria

María de Austria, impulsora de los  Reales Estudios

El nacimiento de los Reales Estudios hay que situarlo en el Madrid 1566 y en el haber de la Compañía de Jesús. La congregación religiosa abre en esa fecha y muy cerca de la plaza Mayor, en la hoy calle Imperial, un modesto colegio con el fin de hacerse con el monopolio educativo de la Villa y Corte. Nos apoyamos para justificar estos datos en la historia del actual instituto de Educación Secundaria San Isidro -heredero de aquel portocolegio- recogida de su página web. En ella se puede leer que no fue fácil que el Ayuntamiento de la recién estrenada capital diera el visto bueno para la apertura del centro “a pesar de los beneficios que esto traería para la Villa. La razón es que Madrid ya contaba con el Estudio de la Villa, institución dependiente del concejo y fundada en 1346  por lo que el colegio suponía una clara competencia. Pero el poder de los jesuitas hace que el Ayuntamiento ceda y dé su consentimiento. Pocos años después el propio Estudio de la Villa sería absorbido por el colegio de los jesuitas”. El centro permaneció en su modesta ubicación hasta 1603. Para verlo con la denominación de Estudios Reales habrá que esperar a una disposición de Felipe IV firmada en 1625 “con carácter de estudios superiores pero privándole del derecho de otorgar títulos oficiales y rebajando su dotación anual”, según la información recogida en la historia del IES San Isidro. Pero antes de llegar a esa fecha de 1625 y a la condición de Estudios Reales hay que citar a María de Austria, la primogénita de Carlos V y esposa del emperador del Sacro Imperio Germánico, Maximiliano II. A la muerte de su esposo, en 1576, decide retornar a España y se instala en Madrid. De convicciones católicas muy sólidas, se retira al convento de las Descalzas Reales e inicia una relación con círculos jesuíticos que se traduce progresivamente en un fuerte vínculo de amistad y admiración. Visita el modesto edificio del colegio de los jesuitas, comprobando la precaria situación en la que se encuentra en cuanto a medios y decide dejarle en herencia prácticamente todas sus posesiones tras su muerte en 1603, entre ellas el solar situado en la calle de Toledo y que hoy acoge al instituto de Secundaria y Bachillerato. El traslado, por tanto, se produce de forma inmediata y ahí es cuando adquiere el título de Imperial con el que se conoce en aquellos tiempos, aunque también con posterioridad, en honor de la generosa emperatriz fallecida aunque, según la historia del IES San Isidro, el otorgamiento de tal título fue “debido a los litigios que se tienen con los sucesores de la emperatriz que exigen que, debido a la herencia, debe proclamarse a María de Austria como benefactora y patrona del colegio y que el mismo pase a ser denominado Imperial”. Todo parecía organizado para que desembocara en la primera universidad de Madrid pero, como decíamos anteriomente, la presión de Salamanca y Alcalá fue tan fuerte y tan efectiva que ni los deseos del valido Conde Duque de Olivares consiguen darle el rango deseado y los Lope de Vega, Quevedo o Góngora, tras realizar los primeros escarceos estudiantiles, debieron trasladarse a Salamanca o Alcalá para completar su formación superior. Los jesuitas quedaron por decisión real a cargo de las enseñanzas que allí se daban con seis cátedras de estudios menores y refundiendo los antiguos estudios de Latinidad, Retórica y demás áreas que se impartían en el ámbito del Trivium y el Cuadrivium.

Siglo XVIII, siglo de las luces

floridablanca

El conde de Floridablanca elevó a rango universitario las titulaciones de los Reales Estudios

Las bases están asentadas de forma sólida aun a pesar de no ser considerados estudios universitarios. Los jesuitas se volcarán cada vez más en el sector educativo dejando al margen progresivamente su papel de garantes de los postulados religiosos surgidos de Trento, tarea para la que fueron elegidos por Roma, y habrá que esperar a la llegada de Felipe V a España para que las luces de la razón choquen con las enseñanzas tradicionales, desatando una marejada que se traducirá en un enfrentamiento entre iglesia y Estado que afectará a los Reales Estudios. Nadie puede poner en duda actualmente que la enseñanza en España había llegado al siglo XVIII en un estado lamentable, con métodos y materias impropios de un país que había sido el más importante del mundo un siglo atrás. Por tanto, cuando Carlos III decide expulsar a los jesuitas de España en 1767 a nadie extraña que el antiguo colegio Imperial cierre sus puertas. Aunque solamente será durante tres años. En 1770 reiniciará su actividad como centro educativo laico y dirigido por un laico. Dentro de la mentalidad dieciochesca, el claustro de profesores será elegido por oposición, se renovarán las materias a impartir, se implantarán libros de textos y será el Estado el que lo controle directamente. Sin embargo, aún subyacía en el colegio el lastre que suponía que los estudios que en él se impartian no tuvieran reconocimiento de rango universitario. Dado que las universidades vigentes pasaban por un momento de auténtica crisis, estancadas en los métodos más tradicionales de enseñanza y aprendizaje, y su influencia es cada vez menor, José Moñino, conde de Floridablanca, aprovecha la ocasión para en 1787 otorgar a los Estudios Reales el reconocimiento de sus títulos con el mismo rango que los de cualquier universidad. Pero los jesuitas volverán aunque ya para quedarse durante poco tiempo en España. En 1816, se hacen cargo nuevamente del colegio por orden de Fernando VII. Sin embargo, la situación se tornará resbaladiza y provisional pues nuevamente en 1820, con el Trienio Liberal, serán desalojados del centro educativo y en sus aulas se instalará por primera vez la denominada Universidad Central de Madrid. Tampoco durará mucho esta situación. Los Cien Mil HIjos de San Luis devuelven el poder al Deseado, se cierra la universidad y los jesuitas toman otra vez las riendas del colegio. En esta ocasión hasta la muerte de Fernando VII en 1836, cuando la Compañía de Jesús es expulsada definitivamente tras sufrir en 1834 en sus propias carnes las iras de un pueblo tan analfabeto como manipulado, durante la famosa epidemia del cólera. Murieron hasta 16 sacerdotes del centro, entre otros el insigne arabista padre Artigas. Fueron asesinados a tiros y sablazos y mutilados de forma sádica tal como detalla Marcelino Menéndez Pelayo en su obra Historia de los heterodoxos de España o Benito Pérez Galdós en el episodio nacional titulado Un faccioso más y algunos frailes menos.

Ley Pidal de 1845

PedroJosePidal

Pedro Pidal impulsó la primera ley educativa en España en 1845

Pedro José Pidal Carniado es nombrado ministro de Fomento por el general Narváez en 1845 y durante su mandato ministerial presentó lo que podría considerarse como la primera gran ley española del ámbito educativo, que va a afectar doblemente a los Reales Estudios. No era un cualquiera el que fue designado por el presidente del Gobierno para tan trascendente tarea. Para sí mismo merecería una entrada en este blog pues estamos ante un personaje de amplia formación cultural y académica, politico liberal, medievalista, historiador, crítico literario y diplomático que, al margen de dar nombre a la ley educativa que se implantó en su mandato, obtuvo las más altas dignidades del Estado siendo considerado uno de los prohombres de la patria hasta su fallecimiento en 1865 a la edad de 66 años.Entre sus méritos académicos está el haber sido presidente de la Academia de la Historia además de miembro de la de la Lengua, defendió la autoría de Juan de Valdés sobre los Diálogos de la Lengua, editó entre otros, la Disputa del alma y el cuerpo, la Vida de Santa María Egipciaca, el Libro de Apolonio, la Adoración de los Reyes Magos o el Cancionero de Baena. Es decir, estamos hablando de alguien por cuyas manos pasaron auténticos monumentos de la literatura medieval española aún hoy referentes en los libros de texto para bachilleres y universitarios. Es más, al morir Pidal dejó una importante biblioteca en la que figuraba el códice del Cantar de Mio Cid. Pues bien, como decíamos, la ley Pidal va a beneficiar a los Reales Estudios en una doble vertiente. Por una parte, ordena el cierre de la universidad de Alcalá, que había entrado en una situación de decadencia irreversible, y recupera ya de forma definitiva la Universidad Central de Madrid, que utilizará los locales de la calle Toledo de forma provisional hasta contar con aulas propias. En los Reales Estudios se instalarán la facultad de Filosofía y Letras, la Escuela de Arquitectura, la de Artes y Oficios y la Diplomática. Además de aportar locales, los Reales Estudios pondrán a disposición del centro universitario su profesorado, su inestimable biblioteca o sus laboratorios. En segundo lugar, como consecuencia de la nueva ley, que pretendía organizar las enseñanzas medias, se crea el instituto de Enseñanaza Secundaria San Isidro, que junto con el Cardenal Cisneros fueron los primeros en abrir sus puertas para este tramo eduactivo en la capital. A partir de esa fecha el centro adquiere una dimensión muy importante en el mundo educativo capitalino. Durante los siguientes cien años su fama fue creciento hasta ser considerada su época dorada gracias fundamentalmente a su claustro de profesores, que aunaba la plana mayor de la docencia española, tanto de las tendencias conservadoras como de las nuevas corrientes pedagógicas europeas, especialmente la krausista.  Por sus aulas pasaron bien como alumnos, bien como profesores, toda una pléyade de nombres a tal punto importantes todos ellos que hacen enojoso, por lo numeroso, el hacer una nómina. En cualquier caso citemos a Nicolás Salmerón, Jaime Vera, Larra, Pío Baroja, Canalejas, Besteiro, Eduardo Dato, Galdo, Benavente, Echegaray, Juan de la Cierva o los hermanos Machado. Durante los albores del siglo XX y hasta la Guerra Civil el antiguo colegio Imperial, después Reales Estudios y ahora instituto San Isidro se consolida como un prestigioso foco cultural al calor de las nuevas ideas y estructuras educativas propias del momento y siempre pendientes de las clases más desfavorecidas de la sociedad. La Guerra Civil supuso el inicio del ocaso del centro. Muchos de sus profesores fueron depurados y perseguidos y las autoridades del régimen franquista parecen estar por la labor de dejar morir lentamente lo que desde tiempos remotos se había constituido en eje del mundo educativo matritense. A finales de los años 60 del siglo XX se remodela el edificio, lo que por un lado supuso una mejora infraestructural indudable aunque a costa de arrasar con una parte del patrimonio artístico del mismo. En la actualidad el IES San Isidro forma parte de la red pública de centros de Educación Secundaria de la Comunidad de Madrid, luchando contra viento y marea contra las zancadillas procedentes de un ámbito politico, más proclive a considerar la enseñanza como un negocio que como un derecho ciudadano y un servicio público. Una vez más ha sido, es y será el claustro de profesores el que deberá mantener viva la llama de la enseñanza, la educación y la cultura aun a costa de un escaso reconocimiento de su labor y de innumerables críticas interesadas y partidistas, perpetradas con el objetivo último y casi siempre único de minar los cimientos de la enseñanza pública de calidad. Esa de la que tan orgullosos se sienten los países del primer mundo.

Anuncios
 
Deja un comentario

Publicado por en mayo 28, PM en Obra civil

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: